En horas de la tarde de este 7 de diciembre, los vecinos del barrio Las Minas en Placetas se mostraron extremadamente indignados con la policía y la Seguridad del Estado.
Pero esta vez, la ira e indignación no guardó relación alguna con brutalidad policial contra los que en mi vivienda fundábamos la Academia de Superación y Lucha Cívica de la Coalición Central Opositora, sino porque esta vez la flota de gendarmes uniformados que pernoctó desde temprano en la mañana en los portales de la guarapera, privó a los vecinos del barrio de su diario y mísero sustento, los panes y croquetas que ahí venden.
¡Son unos muertos de hambre, no dejaron ni croquetas para nosotros, y eso que son de la Seguridad de la Estado! Dijo alguien que pasaba. ¡Lo que son unos comelones muertos de hambre, ahora se van con la barriga llena y si tienen hambre, en la unidad está su papa caliente, o van a una paladar o sencillamente se la compran en la shopping! Respondió otro.
¡La gente de los derechos humanos tiene razón, esta gente son unos hijos de p…! Comentó en voz alta una viejita que regresaba de la guarapera con un nylito vació, exclamando: ¡Son unos desconsiderados! Yo a esta hora siempre llego hasta la guarapera pido dos tortillas con huevos y les pido que me lo den crudo, y con ese pan le llevo la meriendita a mi nietecito a la escuela.
¡Ahí están todos eso comelones y abusadores! Se le oyó decir a un borracho que venia con el espinazo pegao. A lo que se sumó exclamando una joven y señalando para que todos la oyeran: ¡El tal clavo de línea, el Mayor Vega se las comían por puñao, y ese Capitán Pedro Pérez debe pasar tremenda iria, vino de Santa Clara para matar el hambre vieja, esto soldados se lo comieron todo! Dijo retirándose ante la sarcástica risa de aprobación de todos los que cerca de esta ya famosa guarapera de Las Minas en Placetas.
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